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La profe

revista remolinos - feb marzo- 2008 - publicó poemas de L.A.F. del libro Acuario...

Mientras asistía a la clase de fonología en mi universidad, mi profesor empezó a despotricar contra los poetas. Decía que la verdadera labor de estos seres era la de dar esperanza al hombre, entregar un discurso que fuera entendido por las masas sociales, que no sólo debe de ser un hombre “definido” sino también un ser ético y cabal ante sus ideas. Y claro, como era de suponerse puso como un “ejemplo a no seguir” a aquellos poetas que vivían al borde de la locura o la muerte. Era de suponerse que la posición que planteaba mi profesor era tan corta que excluía la posibilidad de encontrar una aguja en un pajar, lo cual  degenera más el concepto (si lo hay) de  arte y artista.

 

La cuestión es que un artista rara vez responde a una ética social, más aún a un canon social o artístico para crear. Es más bien y en todo caso un ser despreciado ante aquel gran monstruo que es la soledad, la angustia del ser y más aún el dolor intensificado que se siente al saberse un ente sensible que está en el mundo y lo vive.

 

Entiéndase que al ser poeta, escritor, pintor, músico, etc. no se pierde la dignidad ni la comunicación con los demás seres humanos, muy al contrario, aquel que se dedica a escribir, a crear literatura, a proyectarse en la pintura o en algún arte, tiene como objetivo conciente y subconsciente no sólo dar a conocer un punto de vista, una visión del mundo, sino también la de dar una estocada a la indiferencia y la ignorancia, que abruma el camino hacia el verdadero conocimiento de nuestra esencia fundamental: Hacer cultura y perdurarla.

 

La libertad para el artista es y debe de ser una llave para llevar la creación a un estado totalmente redimido, no sólo de sus prejuicios sociales, sino también el artista debe de ser libre hasta para ponerse o romper límites.

 

La vida del artista en mi opinión es lo que menos importa, ya que él intenta una interpretación de algo que está afuera, en todo caso, lo que denominamos como “íntimo” es una comunicación consigo mismo, pero siempre desde una posición personal que terminará por acariciar aspectos “de afuera”  y es que el ser humano en ninguno de sus aspectos entiende a “la nada” como un posible, la nada en todo caso, sería aquello indefinible que existe, no como algo concreto, sino como un elemento metafísico relacionado estrechamente con la determinación hacia el vacío, que se deriva a la “ausencia de” y no a lo absoluto.

 

Soy de la idea inamovible de que ninguna creación por más “violenta” o “maldita” que sea, siempre lleva en su todo, una ápice de esperanza, ya que la belleza no sólo se da al eludir la realidad, sino que  cuando se intenta mostrar al ser en toda su esencia, podemos saber, entender y actuar, por un mejoramiento histórico de nuestra sociedad, pero sin dejar de lado nuestra intraicionable fidelidad ante el arte y la libertad de pensamiento y sobre todo la cultura que sigue su interminable comunicación con la naturaleza de todo lo creado.

 

 

 

 

Paolo Astorga
Director y editor de la Revista Literaria Remolinos

 

 

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